Algunos quizá digan que estoy loco, o que deberas ya necesito vacaciones, pero pues ultimamente me ha entrado un poco de nostalgia de aquellos tiempos en los que entré a la preparatoria (bachillerato) hace 2 años, cuando todo era muy diferente a como son las cosas ahora. De hecho hasta yo mismo he cambiado.
Recuerdo aún ese día en el que fue el examen de admisión, un día en el que todos los chavos nos encontrabamos un poco nerviosos, que teniamos que ir un domingo a CU a nuestra facultad para poder presentar un examen que duraría como 5 horas, y que dos semanas después nos dieran los resultados… y así logramos obtener un lugar en alguna prepa de la BUAP. Lamentablemente a mi me había tocado en una de las prepas maravillosas, en la Benito Juárez, en el turno vespertino. Yo nunca había querido ir en la tarde, pero pues no intenté cambiarme al turno matutino, así que durante 1 año (2 semestres) estudié durante el vespertino y fue una experiencia única. Todo era muy chistoso, tenía que ir a clases de 2 de la tarde a 8 de la noche y eso era un horario muy extraño para mí, aunque ahí los maestros eran un poco más incumplidos… tuve la mala suerte de que me tocaran 2 maestros muy malos: uno de matemáticas y uno de historia.
El idiota de matemáticas era un fulano que le decían el Melvin, era moreno, pelón, y parecía “hombre de chocolate”. Ese nada más llegaba a dar la clase para el solito y nunca preguntaba si había dudas o sugerencias y al final en las evaluaciones nos iba de la chin*****. Y el wey de historia, que por gracia o desgracia se llama Alvaro, también no era muy bueno enseñando asi que digamos, pero bueno, pasé con 9 su materia, y no hubo mayores problemas.
Socialmente hablando era yo un desastre, aunque afecto nunca me faltó. Dos jóvenes me hicieron compañía durante ese año de la prepa, una de ellas aún seguiría haciendome durante el segundo año y principios del tercero… una jóven que no era originaria de Puebla y que algunas noches la teniamos que ir a dejar a la CAPU para que tomara su otro camión para que la dejara en su pueblo. O sea, que yo iba llegando a mi casa como a las 10 y media de la noche…
Después de tantos tropezones, y compañeros reprobados, logré pasar a segundo año, aunque esta vez si logré un cambio al turno matutino. Fue chido, porque había que levantarse como a las 5 de la mañana para llegar a tiempo a la prepa a las 7, eso sí, los viernes entraba yo a las 9 y salia a las 11 ó 12, un horario muy “flexible” y “util”. El grupo con el que me tocó trabajar no fue muy bueno, pero aún así tenía cosas y personas rescatables. Los maestros eran mejores que los de la tarde y el ambiente también era diferente. Durante este año opté por meterme a la selección de Atletismo de los Lobos BUAP y también viví nuevas experiencias, como ir a unas competencias en Noviembre de 2007 para perderlas todas. Igualmente, en este año conocí a varias jóvenes y a una niña que, la mayoría de ellas, me han hecho compañía hasta la fecha y la mayoría de ellas iban en la tarde e iban en primer año, aunque sólo una niña pudo pasarse a la mañana para el siguiente (actual) curso…
Ahora estoy cursando mi último año, y para empezar pues nuestro plan de estudios ha cambiado mucho (gracias al maravilloso “Modelo Universitario Minerva 2006″) y pues uno de mis objetivos actuales es echarle muchas ganas y obtener el mérito académico y volver a vivir la experiencia del examen de admisión, pero ahora a profesional. Pero a veces me gustaría regresar el tiempo para poder corregir las tonterías que cometí en el pasado
y pues prontó seré mayor de edad y también las cosas van a cambiar…
